domingo, 8 de febrero de 2009

Colombia: Memoria e Historia del ciudadano.

Hay cuatro (4) motivos que me impulsan a pensar en escribir este corto texto. Y son los que aparecen en el título.
Colombia: cada que pronunciamos este nombre surgen infinidad de preguntas que nos dejan cada vez más inquietos sobre lo que estamos hablando y sobre lo que queremos decir. Durante mucho tiempo hemos experimentado un dolor de "Matria" que es más fuerte cada día. Me acuerdo en este preciso momento del ensayo de William Ospina: "¿Dónde está la franja amarilla?" y las preguntas no se hacén esperar. En realidad si somos un país tan rico, tan maravilloso y tan variado en sus opciones porque vivimos de manera tan precaria. ¿Por qué nuestros gobernantes son los habitantes más indolentes y más indignos a la hora de hablar de nuestra situación interna y son además quienes menos autoridad moral tienen para decir algo al respecto.
Memoria: la sensibilidad de cada habitante colombiano gravita en medio de una confusión tremenda; ya que la educación, la cultura y la historia de nuestra naturaleza de ser colombianos ha estado atravesada por la falta de identidad y reconocimiento sobre lo somos. La pregunta ¿Qué es ser colombiano? no la hemos asimilado más que a partir de falsos esloganes puclicitarios que sirven para vender el país de la manera más burda a potencias extranjeras y a los turistas abusivos de otras nacionalidades, que en efecto, buscan comprar a bajo precio, comodidad, confort, territorio, recursos y todo lo que esté en venta. Ya que ellos son inversores que se dedican a comprar todo lo que esté en oferta. Lo que ha sucedido en todo la historia de nuestro territorio desde la colonización hasta hoy.
Historia: este polémico concepto de las ciencias siempre ha planteado dificultades a la hora de hacer consciencia de lo que significa entender la historia y sus implicaciones. La historia de Colombia ha sido una suceción de momentos, de acontecimientos, de situaciones y de vidas, vistas por los lentes de otros y contadas y analizadas por agentes ajenos a la dignidad y la pertenencia de todo lo que somos. Desde la invasión europea en el siglo XV hasta hoy la historia de Colombia ha sido contada de manera tal que siempre hemos recibido versiones enrarecidas que nos hacen alejarnos cada vez más de saber ¿Qué, Quiénes y Cómo somos?
Ciudadanía: el derecho de ciudadanía que tenemos sólo lo hemos usado para votar. Nos han hecho creer se con votar estamos ejerciendo el derecho a ser ciudadanos, y desde esa perspectiva hemos sido útiles para los poderes que han abusado desde siempre ese derecho de gobierno que hemos delegado a algunos, que aprovechando la ingenuidad de la mayoría se han tomado muy en serio el tema del poder y de usarlo a su antojo. Ser ciudadano implica ser mucho más que votar y elegir. La ciudadanía exige gobernar con quien fue elegido y sobre todo exigir que cumpla la función para la cual fue elegido, darle dignidad a cada decisión tomada en función de una población que merece ser respetada y justificada dignamente.
Los cuatro conceptos que motivan esta reflexión bien valen una reflexión detenida, detallada, documentada y amplificada de manera permanente. Aquí sólo se trata de invitar a la reflexión y de generar diálogo. Aquí sólo estoy dando motivos para que quien lea estas líneas se haga la pregunta que le suscita el hecho de ser un ciudadano colombiano que hace memoria sobre la historia de su vida y su destino. Gracias, espero que el diálogo sea provechoso.

martes, 3 de febrero de 2009

Realidad nacional en el contexto global

Es fundamental generar opciones propositivas frente a la compleja situación actual, desde la Educación y la Formación Ciudadadana tenemos la obligación de aportar visiones positivas y transformadoras que dialoguen con el ciudadano de a pie y con los encargados de las decisiones sustanciales que se toman en el país. Hay alternativas frente al discurso homogenizante y vacío de las estructuras masivas de información, por obligación se deben implementar propuestas de reflexión, crítica y discusión sobre la realidad actual y sus riesgos.

No podemos estar pasivos ante la globalización apabullante, ante una disposición del poder abusivo de los centros de poder financiero sin expresar lo necesario y lo suficiente sobre el daño que esta dinámica sobreexplotadora del capital financiero ha impuesto sobre la mayoría de los habitantes del planeta. Un planeta que además vemos día a día víctima también de la sobreexplotación abusiva de los centros de poder financiero sin ningún propósito racional, humanizado y responsable. Se hace urgente un cambio de actitud y de actuación, sólo desde una perspectiva totalmente diferente el mundo podrá sobrevivir a los abusos ya cometidos...