viernes, 25 de septiembre de 2009

"Colombia un país por libertar. Por dentro y por fuera"

Siempre me he interesado por la historia de Colombia, y sobre todo por la situación que llamamos "independencia de Colombia". Ya que siempre que miro los acontecimientos de la realidad colombiana me sorprendo de lo dependientes que somos como colombianos de todas las demás culturas extranjeras y sobre todo de la cultura gringa y europea.

El interés que tengo por Colombia a nivel de sus momentos históricos se centra, en especial, en la retórica de nuestro discurso y en la forma como entendemos la realidad. La retórica colombiana ha estado recorrida por los eufemismos, la mentira y la falta de consecuencia de lo dicho. En otras palabras, todo lo dicho se queda en palabras. Como dicen nuestros viejos refranes y dichos populares: "Del dicho al hecho hay muchas vidas por vivir" y "Puro cuento lo que decimos, sobre todo si es tiempo de elecciones".

Me parece importante contagiar a los demás por este interés, y sobre todo por la "goma", el gusto por la pregunta, volver a ser niños y empezar a investigarlo todo sobre nuestro país:

¿Cómo formar un verdadero gobernante para nuestro país?, ¿Cuál es la mejor forma de participar políticamente en la crisis colombiana?, ¿Cuántos años nos quedan de estupidez política frente al desgobierno de dos siglos consecutivos mal llamados "independencia"?, ¿Cuándo vamos a despertar de siglos de indiferencia frente a nuestra realidad política?, ¿Cómo somos, en realidad, los colombianos en materia sociopolítica, sociocultural y socioeconómica?, ¿Dónde radica nuestra falta de sentido de pertenencia y de desidia frente a la realidad social?, ¿Cuál es la ruta hacia la solución de los problemas de justicia social en Colombia?, ¿Dónde está el problema más crítico de Colombia, en sus asuntos internos o externos?

Estas preguntas pueden ser la invitación inicial a leer juntos la realidad social de nuestro país y espero que sean bien recibidas.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Colombia: Necesidad de Historia y Pensamiento.

Encuentro en un texto una pregunta que como otras me hace reflexionar sobre Colombia, nuestra "Amada Matria".

La transcribo en seguida: "¿Está la pedagogía en Colombia comprometida con la búsqueda de horizontes de sentido a la vida?, ¿Con la construcción de la paz?, ¿Con la democracia?, ¿Con la tolerancia y la convivencia?, ¿Con los derechos humanos?, ¿Con el desarrollo humano?, ¿Con el desarrollo sostenible?, ¿Con la ética?, ¿Con la ciencia y la tecnología?, ¿Con la competitividad?, ¿Con la educación ambiental?"

De inmediato cambian los colores de mi rostro, el tono de mi mirada también cambia, la sensación que se genera en mi interior hace que mi sistema nervioso se afecte por la pregunta que acaba de motivar mi estado de ánimo y mi responsabilidad social. Acabo de experimentar una sensación supercompleja. Y todas las demás preguntas sobre el sentido de la vida se han sumado a este estado de ánimo tan poco cómodo. Porque todas las preguntas, por fortuna, están siempre interconectadas. Aunque la fortuna de la que hablo no sea deseable para ningún ser humano en el planeta, ya que todas las preguntas nos incomodan y nos asustan, nos intimidan y abisman, nos quitan la tranquilidad y abruman.

Las PREGUNTAS no son amables pero son fundamentales. Las PREGUNTAS dan sentido a la vida a través del sentido que le damos a sus respuestas transitorias. Ya que la vida y su calidad dependen siempre la sostenibilidad que propiciamos a través de nuestras acciones y nuestra responsabilidad permanente por el cuidado del mundo y de la vida en general.

Escuchamos a diario la palabras DEMOCRACIA, JUSTICIA, LIBERTAD, y otras palabras más pero los oídos nuestros sólo escuchan hipocresía, porque el mundo se engaña cuando habla de esta manera pero actúa de forma indigna y peligrosa. Ese engaño tiene que acabar para empezar a decir las cosas que tienen sentido para todos y que hacen que todos nos sintamos a gusto y podamos vivir de manera más digna y respetable. Vale la pena pensar en las preguntas y empezar a construir mejores respuestas, hacer que las preguntas sustanciales de todos los seres humanos cobren fuerza en el sentido que a todos nos conviene y favorece.