"...sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz." Estanislao Zuleta
Es asombroso el estado de cosas que multiplica los conflictos en todos los escenarios de la vida cotidiana, política, social, cultural y económica de Colombia. Los menos favorecidos con semejante confusión son el pueblo de a pie y su constitución política. Es decir, la base de la convivencia y la representación básica de la vida nacional. Mientras que las fricciones no paran, las víctimas de estos conflictos siguen sumando estadísticas que en nuestro país son cada vez más impresionantes. Las cifras de Colombia cada vez se parecen más a los fragmentos de "Cien años de soledad" y su matria Macondo. El título de esta corta reflexión habla de choque de trenes, carros, bicicletas, triciclos y gentes; ya que la violencia desatada en este momento vuelve por los ciclos de los peores momentos de la vida colombiana. Los sucesos de la vida son más complejos de lo que parecen a simple vista.
Choque de trenes, entre los poderes ejecutivo y judicial, choque de carros entre conductores infractores e infractores de las leyes en todo el sistema de justicia. "Choque entre bicicletas", con la situación de jóvenes infractores de la ley y la forma como los criminales aprovechan a patrocinar la delicuencia juvenil para "pescar en río revuelto", las mafias de Colombia han aprovechado la excesiva debilidad del sistema judicial colombiano para agudizar el problema del crimen. Y como si fuera poco todavía existe un choque más crítico aún y es la realidad de niños que con armas de personas adultas han asesinado a otros niños creyendo que el crimen es juego. Lo que significa que esta colisión de todo tipo en medio de un caos como el que vive Colombia, es una situación insostenible para la realidad de la educación, la cultura, la vida cotidiana y la realidad en general.
Cómo actuar, entonces, para evitar esta desagradable confusión y así establecer un orden institucional donde cada estamento de la sociedad comprenda que los fundamentos de la sociedad están en la fundamentación de la constitución y el respeto por un verdadero estado social de derecho. Y además que ninguna influencia por poderosa que se suponga debe actuar en contra del bien común de una sociedad que sabe que los "fines esenciales del Estado son servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.
Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares." (ver CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA - ANOTADA 2008 - Francisco Gómez Sierra)
Queda de sobra entendido que la cita en color púrpura es textual de la Constitución Política de Colombia, pero es en este caso un reclamo de algo que no está sucediendo en nuestra realidad, invadida de antivalores, de desgobierno, de corrupción y de demagogia que miente sobre los propósitos y sobre la realidad maquillada por los medios masivos de información y por los partidos políticos de nuestro país. Qué lástima, o como en la fábula "Mambrú se fue a la guerra, qué horror, qué horror, qué pena..." Sobre todo porque la guerra es interna y entre hermanos pobres y necesitados de todo cada vez más.
Héctor Mario Gutiérrez, Licenciado en Filosofía, U. de A.
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