domingo, 19 de mayo de 2013
Pensar en Colombia es una forma de Reconocerla Verdaderamente
martes, 2 de febrero de 2010
Formar estudiantes, no informantes
Formar estudiantes, no informantes
Por: Carlos Vásquez Tamayo
Profesor Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
teseo@une.net.co
¿Será acaso que las instancias gubernamentales no saben a ciencia cierta cuál es el sentido y la misión de la educación?
Que el Presidente de la República, con la anuencia de algunas autoridades locales, venga a Medellín a plantear que nuestros estudiantes se conviertan en informantes a sueldo, no sólo resulta preocupante sino perturbador.
¿Acaso no conoce él y no aprecian ellos en qué han venido trabajando las universidades en nuestra ciudad, a qué valores sirven, cuáles son sus compromisos y sus propósitos?
La universidad es un espacio para el cultivo del conocimiento riguroso, en consonancia con tradiciones universales y de cara a las aspiraciones del mundo de la vida.
En sus predios ha de reinar la transparencia, nos debe guiar la generosidad, el respeto por todas las opiniones, en un tú a tú que no esté viciado por astucias mezquinas. En la universidad, por fortuna, estar en desacuerdo no se traduce en violencia.
Pretender que algunos estudiantes se vuelvan informantes a sueldo, desvirtúa su vocación, ofende su ética, humilla sus ideales.
Que por demás no son sólo los suyos sino también los de sus familiares y amigos, los de sus vecinos de barrio, los de una ciudadanía sensata y propositiva: aunque algunos no quieran creerlo, esa sociedad espera mucho de sus estudiantes, del conocimiento y la cultura ilustrada, formas de aplacar la avalancha de la insensatez y la barbarie.
La cultura universitaria está basada en la coherencia entre el pensamiento y las intenciones, en la lealtad con los principios y las personas.
Decirle a un universitario que se le va a pagar para que delate, es ofenderlo en su consciencia, desconocer que él asume libremente sus deberes y ejerce sus derechos.
La universidad no es permisiva con la ilegalidad: se confía a los mecanismos que la constitución y la ley definen para enfrentarla.
En la universidad hablamos de lo que sabemos y para que todos nos oigan, cultivamos en ella una comunicación sin sospechas.
¿No sería acaso más coherente y urgente que esos mismos gobernantes mostrasen un interés sincero en cumplir con su deber constitucional con la educación, garantizando su funcionamiento real y su financiamiento?
¡Qué ironía!: nos esforzamos por abrir espacios para más y más jóvenes a la educación y ahora se viene a seducir a esos jóvenes para que se aneguen, co n el señuelo de una suma de dinero, en el fango de la guerra.
Es como si se olvidara que la universidad es un espacio dedicado a formular propuestas para la vida en comunidad, con todas las exigencias que ello acarrea: estudiando a fondo los problemas, desarrollando saberes comprometidos con las necesidades de los ciudadanos.
Todo ello según valores inalienables: el de la honradez de pensamiento y consciencia, el de la autenticidad en el compromiso con la verdad y la justicia.
Lo que reclamamos es que no se desvirtúe el espíritu universitario con propuestas como la referida, la cual hace pensar que no se valora lo suficiente el papel que cumplimos en una sociedad lacerada por la desigualdad, humillada por la pobreza, excluida por los privilegios.
A mí la idea de redes de informantes a sueldo, practicada en nuestro país desde el 2002, me resulta del todo inapropiada, éticamente censurable, políticamente dañina si de lo que se trata es de fortalecer un estado de derecho.
Pretender ahora incluir en dichas redes a los estudiantes, es una falta de consideración con la universidad, un signo de la estrechez de miras hacia la educación, comprometida como está en cimentar lazos de confianza entre los ciudadanos.
La universidad nos recuerda: sin lealtad no hay comunidad; sin transparencia no hay comunicación; sin confianza no hay sociedad; sin solidaridad no es viable un proyecto de nación.
Hablo como universitario, y sobre todo como profesor: cada día en las aulas estimulamos entre los estudiantes la convicción de que el conocimiento comprometido con las aspiraciones de la comunidad, es una acción indispensable y prioritaria para buscar salidas inteligentes al conflicto en que nos han sumido el egoísmo y el imperio del odio.
Estudiantes-informantes: una jugada del Presidente contra Sergio Fajardo
La idea del presidente Uribe de “vincular a mil jóvenes estudiantes de Medellín como informantes de la Fuerza Pública para desterrar el homicidio” y de pagarles 100 mil pesos mensuales fue exclusivamente suya. O al menos no la comentó con los que hubiera sido natural hacerlo. No fue consultada ni con el alcalde de Medellín Alonso Salazar ni con la ministra de Educación Cecilia María Vélez; y a juzgar por las declaraciones de Gabriel Silva, hasta el Ministro de Defensa quedó fuera de base. ¿Otro acto de campaña?
La primera reacción del alcalde Salazar fue bastante prudente. En cuanto conoció la noticia el martes en la noche, dijo que no tenía el ánimo de entrar a polemizar con el Presidente. No obstante, el miércoles dijo abiertamente que no apoyaba la idea. Por su parte, la ministra Vélez se sorprendió cuando conoció la noticia. La Silla Vacía supo que inmediatamente ella llamó a Uribe a manifestarle su desacuerdo total de utilizar estudiantes como informantes de la Fuerza Pública.
El martes pasado el presidente Álvaro Uribe fue recibido en el aeropuerto Olaya Herrera, de Medellín, por el alcalde Alonso Salazar; el gobernador Luis Alfredo Ramos, y los altos mandos militares y policiales del departamento.
Foto: Felipe Ariza - SP
Mientras Uribe llegaba a Davos, Suiza, al Foro Económico Mundial, el ministro Silva aclaró que el Presidente había sido “malinterpretado”, y que la propuesta no incluiría menores de edad.
Y es que con esta idea de los estudiantes-informantes, el Gobierno está entrando en arena movediza: si hay un tema que le importe a la comunidad internacional, en especial a Naciones Unidas, es la vinculación de menores de edad en el conflicto, tanto por el Gobierno como por los grupos armados. Es más, la única vez que el Secretario General presentó un informe específico sobre Colombia al Consejo de Seguridad, fue en relación con el involucramiento de niños en la guerra.
Las críticas han venido de todas partes, tanto de académicos como de políticos de lado y lado. “Los jóvenes estudiantes no se deben involucrar con el señalamiento de integrantes de grupos armados. Esto se vuelve un arma de doble filo: los pone en riesgo y propicia violencia contra ellos. Además, no tienen la madurez suficiente para involucrarse en este tipo de cosas”, dijo a La Silla Vacía Jaime Restrepo Cuartas, representante a la Cámara por el partido de La U y ex rector de la Universidad de Antioquia.
¿Habló el candidato?
Algunas fuentes consultadas por La Silla Vacía creen que esta declaración simplemente hace parte del estilo de Álvaro Uribe. Una decisión acalorada y fuerte que no pasa por sus asesores. Ante la creciente ola de violencia en Medellín – los homicidios aumentaron 64% en 2009 –, y haciendo gala de su estilo personalista, centralista y frentero, el Presidente simplemente ‘tomó el toro por los cuernos’ y propuso alguna salida para el problema de la seguridad en las ciudades. Una grieta que inevitablemente le mueve el piso a la política de Seguridad Democrática y que es un gran problema para Medellín.
Otras personas consultadas consideran que esta no es una idea improvisada. "Es una propuesta para llegarle a un sector específico, que son los jóvenes. Y además es algo que polariza y obliga a generar controversia. El Presidente ha aprendido de los Republicanos, en Estados Unidos, que no hay mejor manera de hacer campaña que polarizar”, dijo a La Silla Vacía el analista político Álvaro Forero.
"Cuando el Presidente empieza a proponer este tipo de cosas uno no sabe qué terreno está pisando", opina Juan Fernando Londoño, también analista político. "Esto de los informantes lo propuso también hace ocho años y no sabemos qué tanto funcionó y qué pasó después".
Con sus palabras, Uribe cambió el libreto de los medios de comunicación, que venían haciendo eco de las críticas contra la reforma en salud y además, obligó a los candidatos presidenciales a responder. Sobre todo a Sergio Fajardo, quien para el Presidente puede ser el rival de más peso en las elecciones presidenciales, sobre todo si al final, como parece, el referendo no alcanza a salir a tiempo para repetir en 2010 y Uribe queda obligado a buscar a uno de sus sucesores para pasarle la posta. Sucesores que hacen campaña en el nombre de su padre y que se están enfriando en la banca.
Juan Manuel Santos y Marta Lucía Ramírez, ambos ex ministros de Defensa de Uribe, salieron inmediatamente a respaldar la decisión. Y Fajardo, que en el tema de la deteriorada seguridad en Medellín ha sido muy cauteloso, respondió como no lo había hecho hasta ahora. "Esto va en contravía de lo que necesitamos. Es un error garrafal que va en contravía de una apuesta por la transformacion del país", dijo en un comunicado. En este punto, no pudo ser "ni antiuribista ni uribista". Le tocó plantarse en la orilla opuesta al Presidente, algo a lo que seguramente Uribe intentará obligarlo cada vez más.
El Presidente tiene sus ojos puestos en Medellín desde hace meses. En marzo pasado, en un consejo comunitario en Antioquia, dijo que la seguridad en la ciudad era un "maquillaje" que se había caído, en lo que se entendió como una abierta crítica a la gestión de Fajardo como alcalde. Y en diciembre, en otro consejo comunitario, coordinó directamente las acciones de seguridad con la Policía, e incluso designó a un equipo de su gabinete para que monitoreara los avances. El alcalde Salazar simplemente asintió.
Diversas fuentes en la ciudad coinciden en señalar que el Salazar está debilitado, distanciado de las autoridades y con un gabinete cojo. Ha tenido tres secretarios de Gobierno. El último, en calidad de encargado, también renunció y el cargo está vacante. Además, el Alcalde no tiene margen de maniobra. Salazar fue secretario de Gobierno de Fajardo y el símbolo de continuidad de éste, y poner el espejo retrovisor y criticar lo que dejó su antecesor, es torpedear la campaña de su mentor.
En ese contexto, el Presidente no tiene peros y aprovecha la oportunidad. "Con esta actuación, Uribe manda un mensaje: 'el alcalde de Fajardo no funcionó", agrega Álvaro Forero.
Esta propuesta, típica de campaña, se suma a lo que el presidente viene haciendo en las últimas semanas. Aunque suspendió la transmisión de los consejos comunitarios después de la sugerencia del Procurador, precisamente en este espacio presentó a varios candidatos al Congreso el fin de seman pasado en Soacha. Y viene dando entrevistas extensas a emisoras locales. Tal y como lo hizo en 2006, cuando además no concedió entrevistas a medios escritos nacionales. Su última aparición fue el martes en la mañana: habló durante una hora por Radio Paisa AM sobre la situación en Medellín. Habló como candidato y habló como Presidente.
"Estudiantes informantes son un gran riesgo", dice analista Ricardo Cruz
La decisión del Presidente Uribe de pagarles $100.000 a estudiantes para que denuncien bandas delincuenciales en Medellín es arbitraria y pone en peligro la comunidad educativa.
La reciente propuesta del presidente Álvaro Uribe Vélez de vincular por lo menos 1.000 jóvenes estudiantes a la Red de Cooperantes para que suministren información eficaz y oportuna que ayude a desarticular las bandas de delincuencia organizada que vienen sembrando el terror en las comunas de Medellín, revive los fantasmas de la Directiva Ministerial 029 de 2005, tristemente recordada por su incidencia en el flagelo de las ejecuciones extrajudiciales.
Como se recordará, el documento expedido el 17 de noviembre de 2005 por el entonces ministro de Defensa, Camilo Ospina, actualmente candidato a Fiscal General de la Nación, promovía el pago de dineros a aquellos miembros de la Fuerza Pública que dieran cuenta de incautación de armamentos, elementos logísticos y cabecillas de grupos al margen de la ley.
Las consecuencias de dicho "estímulo" tienen hoy al Estado colombiano enfrentado a la opinión pública nacional e internacional por cuenta de esta grave infracción al Derecho Internacional Humanitario (DIH). Pero todo parece indicar que la lección no quedó aprendida.
Vincular, mediante estímulos económicos, a jóvenes escolarizados a los programas de informantes que maneja la Fuerza Pública va en contravía de las normas humanitarias, pues no sólo involucra a población escolar activamente en la problemática de orden público que azota a la capital antioqueña sino que además, traslada la responsabilidad de la seguridad ciudadana a un sector poblacional altamente afectado por el recrudecimiento de la violencia urbana.
Basta detenerse en las estadísticas: según la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, en lo que va corrido del año han sido detenidos cerca de 90 menores de edad en comisión de graves delitos. Por lo menos 20 de ellos fueron aprendidos con sofisticadas armas de fuego en su poder. De los 3.165 hombres que integran los 128 grupos armados identificados por la Fuerza Pública, cifra que puede quedarse corta, cerca de un 70% son menores de edad.
De ahí que la iniciativa sea regresiva en cuanto recrudece los procesos de estigmatización que viven los jóvenes de Medellín (o son pillos o son sapos); fortalece una lógica de amigo - enemigo con la que se regiría la vida cotidiana; debilitaría aún más el tejido social en la ciudad, ya bastante fracturado por la misma situación de inseguridad y en esa medida, afectaría aquellos procesos juveniles que propenden por alternativas de vida no violentas.
Y es que lo sucede actualmente en Medellín amerita la formulación de una política integral de seguridad ciudadana que trascienda el componente meramente militar que, como ha quedado demostrado, ha sido ineficaz a la hora de frenar la escalada de asesinatos, enfrentamientos armados, control armado, imposición de límites barriales, desplazamientos forzados, entre otras prácticas violatorias a los derechos humanos de las comunidades.
Una política que parta de diagnósticos acertados pues los que se han formulado hasta ahora han sido bastantes modestos. Medellín se enfrenta a disputas entre poderosas mafias cuyos tentáculos llegan a sectores de la legalidad que no han sido develados. En este escenario, el control por el micro-tráfico de estupefacientes que libran muchachos armados de fusiles en las empinadas laderas de la cuidad es sólo un eslabón de una larga cadena de actividades ilícitas que hoy están en juego.
Una política que vincule a todos los estamentos de la sociedad y que, además, recupera la confianza de la ciudadanía en las autoridades legítimamente constituidas. Claro está, para lograrlo se requiere de una Fuerza Pública sintonizada con los temores y necesidades de las comunidades y de una oferta estatal lo suficientemente atractiva, incluyente y sostenible pues aunque suene a viejo cliche, las condiciones de pobreza y exclusión que viven muchos barrios de Medellín han permitido la expansión de estas estructuras armadas gracias a sus falaces promesas de dinero y poder.
Por último, urge una política que tenga como eje la participación ciudadana y como horizonte el respeto por los derechos humanos. Los Estados democráticos se fortalecen cuando otorga garantías de respeto incluso para sus delincuentes. Lo contrario sería el reino de la arbitrariedad. Sólo así se logra la legitimidad de las autoridades ante sus ciudadanos, que a su vez incentiva la colaboración de la sociedad en la resolución de problemáticas tan complejas, como lo es ahora la violencia urbana.
Por: Ricardo Cruz,
Instituto Popular de Capacitación (IPC)
domingo, 29 de noviembre de 2009
Notas sobre los gastos de políticos en sus campañas
¿La política es sinónimo de corrupción, trampa y engaño? ¿Sólo pueden hacer política los que tienen plata y la tienen disponible para gastarla a manos llenas y así llegar al poder? ¿Es cierto que una campaña a la Cámara de Representantes cuesta más de 500 millones de pesos y una al Senado más de mil millones?Si las respuestas a las anteriores preguntas son afirmativas, emergen otras preguntas. ¿Para qué sirve la preparación intelectual y académica si lo que importa son las chequeras? ¿Es moralmente válido que el dinero sea el que guíe a la política y no los intereses colectivos y sociales? ¿Con la plata se convence o se compra una elección? ¿Los pobres están condenados a ser siempre dirigidos o deben vender su alma al mejor postor para tener con qué dirigir y hacer política? ¿Tiene precio la dignidad?Estoy seguro que los llamados "zorros" de la política, estarán diciendo que así es que se hace la política, que así se ha hecho y que así se hará siempre. Que no hay otra manera y que es un loco o loca de remate quien ose intentar romper este rígido esquema. Pienso que ya se han acumulado muchas experiencias que demuestran que sí es posible hacer política de manera distinta.Lo primero que hay que tener clara es la convicción que se puede hacer política de forma limpia, sin acudir a la corrupción y a la mentira. Y digo convicción porque este es un principio inamovible. También, desde el principio, hay que tener una idea clara de lo que se quiere hacer desde el poder para servicio y beneficio de los electores. Hay que organizar un equipo humano animoso, alegre, comprometido, que entienda a cabalidad lo que se quiere. Establecer unas agendas disciplinadas donde se respete tanto el tiempo de los demás como el del candidato a candidata y trabajar con esmero.La política es el arte de convencer, no se engañar. Sólo convence quien posee un discurso claro, coherente, aterrizado, realizable y bien presentado. Un buen político se comunica eficazmente con sus electores, establece puentes de relación firmes que se fortalecen con el tiempo. Un mensaje con contenido y bien expresado llega a todos los corazones y mueve al convencimiento. No se necesita ser histriónico, sólo ser claro y coherente. Cuando se mira fijamente a los ojos y se habla desde el alma, se establecen lazos de responsabilidad, compromiso y afecto. Se habla de dignidad a dignidad.El que compra electores está pagando por adelantado su irresponsabilidad. Él no está dispuesto a cumplir ninguna promesa, sabe que si ya pagó por un voto, nada debe, por lo tanto no asume ninguna responsabilidad. Es simpático que esta clase de políticos (que unos los llaman politiqueros) posan de creyentes en las leyes de Dios, sin embargo se les olvida el octavo mandato que prohíbe mentir. La corrupción es la peor cizaña que carcome las instituciones, las relaciones sociales y la vida en comunidad. Puede parecer tonto, pero la mejor manera de combatir la corrupción es votar por personas idóneas y honestas. Pero no que digan y pregonen ser honestas, sino que lo sean. No todos los políticos son deshonestos e ineptos, pero la mayoría sí.Si todos nos comportamos como tramposos, si caemos en la ignominia e indiferencia, no tenemos derecho a quejarnos de las dificultades que nos toque sufrir, porque habremos sido cómplices y alcahuetas de los politiqueros. Esta Colombia que tanto amamos, requiere un cambio, en serio y en grande. No todo está perdido. Podemos recomponer el rumbo. En nuestras manos está la oportunidad. Depende de nosotros, de asumir que nuestra dignidad no tiene precio y que la honradez y la decencia deben ganar y gobernar.
Aunque aún es incierto el tope de gastos que el Consejo Nacional Electoral le pondrá a los candidatos a la Presidencia en 2010, de acuerdo a campañas anteriores se acercará a los 15 mil millones. Sin embargo una campaña promedio vale 8 mil. El 30 por ciento se va en publicidad, el 20 por ciento el día de elecciones y en lo que menos se va es en lo administrativo.
Plata y campañas, fue el tema en el Congreso esta semana. Siguen debatiendo la ley estatutaria de la reforma política, en la que unos pelean por subir el precio que el Gobierno les paga por un voto y otros por aumentar el porcentaje del anticipo. Mientras tanto los presidenciales se preguntan si pueden basarse en la Ley de Garantías aprobada en 2005 para armar sus presupuestos, dado que si Uribe se lanza muchos creen que esta norma es inaplicable.
Hasta que no se oficialice la reelección, la financiación de los candidatos funciona bajo la misma ley que en 2006. De esta forma los candidatos puede recibir 5.480 millones de financiación estatal. A través de los anticipos, el Gobierno le gira por adelantado y antes de las elecciones una parte de los recursos que le correponden por reposición de votos. El resto sale de los aportes de personas naturales - particulares y familiares - que recibe el presidenciable. Las empresas privadas no pueden financiar a los aspirantes a la Casa de Nariño.
La Silla Vacía hizo una primera aproximación de cuánto valdrá una campaña a la Presidencia en 2010. Según expertos y candidatos presidenciales, una campaña promedio, sin lujos ni carencias, que oficialmente empieza el 29 de enero y termina el 31 de mayo, vale 8 mil millones de pesos. El tope máximo será de 15 mil millones, si se tienen en cuenta los topes establecidos para 2006, más la inflación.
Álvaro Uribe y Carlos Gaviria se gastaron respectivamente en 2006, 9.917 millones y 7.867 millones. ¿Cuánto se gastarán los candidatos de hoy? Esta es una lista aproximada de sus gastos.
Costos de una campaña en primera vuelta
Rubro
Costo
¿Cómo se llega a esta cifra?
Publicidad en medios
Cuñas de televisión en horario Triple A
$900.000.000
La Ley de Garantías que regirá las elecciones si no hay una segunda reelección limita la propaganda en televisión a 30 días antes de la votación. Así, si en ese mes un candidato paga una propaganda diaria de 30 segundos en horario Triple A -que vale 14 millones con el descuento de candidatos- este es el aproximado de lo que pagaría.
Cuñas de televisión en horario ordinario
$900.000.000
Si en el mes que la Ley de Garantías permite que haya propaganda de televisión, un candidato paga dos propagandas diarias de 30 segundos en horario ordinario -que vale 7 millones con el descuento de candidatos- este es el aproximado de lo que pagaría.
Cuñas radiales en emisora nacional y regional
$200.000.000
La Ley de Garantías que regirá las elecciones si no hay una segunda reelección limita la propaganda en radio a 90 días antes de la votación. Así, si durante ese periodo diariamente el candidato paga una cuña en horario PRIME en una emisora nacional (que vale 1 millón y medio) y cuatro en emisoras regionales (las más caras valen 100 mil) este es el resultado.
Dos avisos de página entera en periódico nacional del domingo
$95.000.000
Cada aviso de página entera en El Tiempo vale 47 millones. Los candidatos ponen uno con su programa de Gobierno y uno el día de elecciones
Avisos cuarto de página día normal
$55.000.000
La Ley de Garantías que regirá las elecciones si no hay una segunda reelección limita la propaganda en medios impresos a 90 días antes de la votación. Así, si durante ese periodo diariamente el candidato pone dos avisos en periódicos nacionales o regionales en la página de política de una columna (cada uno a 300 mil) esto le vale.
Contacto directo con el votante
Estrategia en Internet
$200.000.000
Incluye publicidad en internet, diseño y administración de la página de Internet y estrategia en grupos sociales
Camisetas, pines, pancartas, stickers, volantes, envio cartas, pasacalles
$300.000.000
30 vallas por cuatro meses
$600.000.000
Cada valla vale cinco millones mensuales. Esto valdría si por cuatro meses, ponen 30 vallas
Giras (64 viajes con seis acompañantes)
Pasajes siete personas
$300.000.000
600 mil vale el pasaje promedio en aerolínea comercial por siete en 64 viajes
Comida
$40.000.000
Los cuatro meses de campaña son un viaje continuo. 164 días de viaje, comidas diarias para el candidato y siete personas.
Hoteles
$120.000.000
Una noche de hotel promedio vale 100 mil pesos, si el candidato y algunos de sus asesores están de viaje todo el tiempo. Son 164 días de hotel, como mínimo
Otros transportes
$150.000.000
Pasajes de viajes extras de colaboradores, transporte del candidato y miembros de la campaña por tierra Actos políticos
Acto público de 50 personas $100.000.000
Veinte actos de un promedio de 5 millones
Reunión de 10 personas $40.000.000. Veinte actos de un promedio de 200 mil pesos. Lanzamiento de campaña $80.000.000 .El perfil de evento de lanzamiento es en un lugar cerrado con 300 personas. Comúnmente en un gran salón de convenciones cuyo arriendo vale 25 millones, con pantallas gigantes, sillas, papelería y sin comida. Pero el solo arriendo de un salón en el Hotel Tequendama o en un espacio similar vale 25 millones. Cierre de campaña $50.000.000. El perfil de este evento es más popular. Tres mil personas en plaza pública, con grupo musical, fuegos artificiales, bombas, camisetas, bebidas y comida Administrativos de sedes en cinco ciudades. Arriendo $80.000.000. Los candidatos montan sedes en las cinco principales ciudades. El arriendo promedio son cuatro millones de arriendo mensual por cinco sedes durante cuatro meses. Papelería y aseo $50.000.000 Aseo oficinas, papelería para las sedes y para los voluntarios que promueven el candidato en las regiones Nómina $300.000.000 30 empleados de planta, sueldo mensual promedio de dos millones trescientos mil pesos por cuatro meses Asesor de cabecera
Asesor de estrategia $120.000.000. Y este es uno que cotice barato.
Día de Elecciones. Atención a testigos electorales $720.000.000 Atender un testigo electoral en cada una de la 80.000 mesas de votación (transporte, almuerzo, dos llamadas)
Gastos de movimiento de electores $800.000.000. Transporte electores, sistema de trasmisión de resultados a la central de la campaña, almuerzos y transporte de “jurados amigos” y motivadores.
Refuerzo 30 últimos días antes de elecciones $1.600.000.000.
Los expertos en campaña saben que un mes antes de elecciones deben inyectar recursos para reforzar los distintos gastos de campaña (publicidad, viajes, papelería, camisetas, esferos).
Total
$8'000.000.000
(Ver en este vínculo el mismo artículo http://www.lasillavacia.com/historia/5409)
martes, 24 de noviembre de 2009
"Colombia: en medio de un choque de trenes, carros, bicicletas, triciclos y gentes"
domingo, 8 de noviembre de 2009
“Hablar de soberanía colombiana es un chiste”
Primera Parte: Entrevista a Noam Chomsky durante su primera visita a Venezuela realizada por Eva Golinger para Venezolana de Televisión (VTV)
Caracas 24 Agosto 2009
En este contexto, y con el recrudecimiento de las agresiones en los últimos meses, con el golpe de Estado en Honduras, el aumento de la presencia militar en Colombia, con la ocupación de más de siete bases militares, además de un control territorial a nivel militar en Colombia, tenemos también la reactivación de la cuarta flota de la armada que ocurrió el año pasado pero está siendo usada ahora en este contexto. También el tono del discurso hacia Venezuela se ha hecho más fuerte, con acusaciones que ya se hacían y ahora continúan ahora más formales, acusando a Venezuela de permitir el narcotráfico, terrorismo, y ha habido un aumento del presupuesto militar del Pentágono, para el Comando Sur en esta región.
La pregunta es, ¿es este algún tipo de fenómeno? Ahora con un presidente supuestamente progresista en la Casa Blanca vemos más ataques contra movimientos progresistas en América Latina.
Henry Kissinger, cuando el golpe de Pinochet, dijo “tenemos que deshacernos de Allende o no tendremos credibilidad en el resto del mundo”. Esa es la clave para controlar el mundo, y por supuesto gran parte de la economía estadounidense estaba basada en inversiones, que eran una especie de saqueo, desde el siglo XIX. Todo esto ocurrió por mucho tiempo y de distintas maneras, intervención militar, golpes de Estado, agresiones, durante el gobierno de Kennedy, con agresión de Estado, el ejército instaurando Estados de seguridad al estilo neonazi. Luego llegó el período neoliberal, el control de los países por medios económicos, pero a finales de los noventa ya no era tan frecuente, Venezuela es un ejemplo, pero ocurría en muchos otros países. Lentamente los países latinoamericanos empezaron a escapar del largo período, desde la época de los conquistadores españoles y portugueses, de una u otra forma de colonización.
Las técnicas son: primero, una fuerza militar internamente, si es necesaria, y segundo la colaboración de los líderes del Estado, por eso es que quieren infiltrar los movimientos revolucionarios, incitar la separación, socavar el poder de otros grupos y obtener beneficios de sus contactos con el poder imperial. Los británicos y los franceses hicieron cosas parecidas, pero esta vez se hizo con gran detalle, algo nuevo en la historia del imperialismo, y por supuesto se extendió a América Latina. Por eso es que después de cada intervención, por ejemplo Haití, República Dominicana, Nicaragua, donde sea, dejan el país en manos de la Guardia Nacional y en colaboración con líderes del Estado. Y la Guardia Nacional es una fuerza de terrorismo de Estado. La Guardia Nacional haitiana nunca luchó contra otro país. Su ejército lucha contra la población, lo mismo con Somoza.
Esa capacidad se perdió en parte en los años noventa y ahora se reconstruye de otra manera. Pero es una tradición antigua. De hecho data de mucho antes. Vale recordar que EE.UU. es el único país del mundo que fue fundado como un imperio. George Washington lo describió como un imperio infante y por supuesto tuvieron que conquistar el territorio nacional, eso es imperialismo, no cruzaron mares, pero aparte de eso, es imperialismo estándar. Prácticamente exterminaron a la población, se robaron la mitad del territorio de México y en 1898 empezaron a expandirse a otras regiones, pero el proceso es el mismo. Y es importante saber que lo hacen con toda franqueza y con una creencia en el carácter divino de su misión. Es un país religioso y siempre ha actuado para cumplir la misión de la Divina Providencia. George Bush hablaba en esos términos. Obama no necesita usar las mismas palabras. Es sofisticado. El mejor ejemplo, como todos saben, es la primera colonia en EE.UU.: Massachussets. Su carta fundacional es de 1629, establecieron su escudo en el que aparecía un indio apuntando su lanza hacia abajo y un pergamino saliendo de su boca, que decía “venid a ayudarnos”, así que los colonos que iban allá a quitarles sus tierras y exterminarlos estaban convencidos de que estaban respondiendo a ese llamado de auxilio, y esa actitud sigue en la actualidad. Cada agresión, intento de sometimiento tiene la misma inspiración. Otros países imperialistas como Francia tienen actitudes similares pero está mucho más arraigada en la cultura y creencia estadounidenses. Hay un importante trasfondo religioso, todo se justifica. Lo más que puede pasar es que se cometan errores.